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LA TIRRA ESTA EN TUS MANOS CUIDALA

Descubramos El Sistema Solar

 

 

El Sistema Solar se formó hace más de 4.000 millones de años y está constituido en esencia por el Sol, los nueve planetas que describen órbitas a su alrededor y sus lunas. Estos planetas son, contando desde el Sol: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Posiblemente el Sistema Solar se formó a partir de una nube de gas y polvo que se desprendió de otra mayor. La acción de las fuerzas gravitacionales provocaron la formación de un núcleo denso y extremadamente caliente, el Sol, en torno al cual, varios cuerpos chocaron y se enfriaron dando lugar a la formación de los planetas.

 

El Sol es una masa gaseosa luminosa de tamaño mediano que contiene el 99,9% de la totalidad de la materia existente en el Sistema Solar. Se trata de una estrella de brillo medio. Todos los planetas, incluida la Tierra, giran en torno al Sol en un movimiento de traslación. Aunque cada segundo llega a la Tierra menos de una milmillonésima parte de la energía del Sol, es suficiente para sustentar la vida. La radiación solar es un factor fundamental del clima por serlo de toda la actividad en la atmósfera. Las manchas solares, que aparecen como puntos oscuros sobre la superficie del Sol, son las zonas más frías de este astro. Las erupciones solares, estallidos de gases y de partículas asociadas con la actividad de las manchas solares, pueden afectar a las comunicaciones y sistemas eléctricos terrestres. El viento solar, una corriente de partículas cargadas que sopla en todo el Sistema Solar, influye sobre el magnetismo terrestre y activa las auroras boreales.

 

 

Mercurio es el planeta más cercano al Sol, situado aproximadamente a unos 58 millones de km de éste. Desde la seca y tórrida superficie de Mercurio, el Sol parece el doble de grande que visto desde la Tierra. Las temperaturas de la superficie de Mercurio, que tienen la oscilación más amplia del Sistema Solar, pueden alcanzar los 430 C al mediodía para bajar hasta los -180 C en mitad de la noche. Su superficie está cubierta de cráteres, producto del bombardeo continuo de meteoros y cometas. Las cordilleras se han originado por las ondas de choque y el lento enfriamiento del planeta. Todo parece indicar que Mercurio está compuesto principalmente de hierro, y se supone que gran parte del material rocoso de su superficie fue destruido por un asteroide. Debido a su núcleo ferroso, el planeta tiene un campo magnético, aunque es demasiado pequeño y débil como para contener algo más que una delgada atmósfera de vapor de sodio y potasio.

 

El planeta Venus es el segundo desde el Sol. Aunque está separado de éste por una distancia equivalente al doble de la de Mercurio, es el planeta más caliente del Sistema Solar. Una delgada y nubosa atmósfera de anhídrido carbónico atrapa el calor del sol y baña la superficie del planeta con una llovizna de ácido sulfúrico procedente de las erupciones volcánicas. La superficie de Venus está formada por llanuras bajas y regiones altas configuradas por volcanes y ríos de lava. Se cree que en Venus los volcanes siguen activos, ya que los niveles de dióxido de azufre son variables y se han detectado regiones inusualmente cálidas. A excepción de tres, todas las formas del relieve de Venus han sido denominadas con nombres femeninos. El mapa de Venus muestra un cráter llamado Cleopatra, un cañón denominado Diana y la llanura bautizada como Ginebra. Se conoce por ser la primera "estrella" (por ser muy brillante) que se enciende en la noche o la última que se apaga en la mañana y es conocida por el nombre de lucero matutino o del alba.

 


El planeta Tierra es el tercero desde el Sol. Debido a su distancia del astro, a la presencia de una atmósfera protectora y a la combinación idónea de sustancias químicas orgánicas, la Tierra es el único planeta de nuestro Sistema Solar donde existe vida tal como la conocemos. Es también el único en el que una misma sustancia (por ejemplo, el agua) puede existir en estado gaseoso, líquido y sólido. La Tierra es un planeta tremendamente dinámico y activo, cuya corteza se regenera constantemente debido al movimiento continuo de sus placas. La Tierra es el quinto planeta en tamaño de los nueve planetas en órbita alrededor del Sol. Tiene forma de esferoide aplanado por los polos. La Tierra tiene dos movimientos fundamentales: a) el de rotación sobre sí misma, que determina la duración del día y de la noche; y b) el de traslación alrededor del Sol, que determina la duración del año y la existencia de las estaciones.

 

El planeta Marte es el cuarto desde el Sol. Su tamaño equivale a la mitad del de la Tierra y su día tiene casi exactamente la misma duración que el terrestre. Al igual que la Tierra, se inclina sobre un eje, lo que da como resultado diversas estaciones. Probablemente sean estas estaciones cambiantes la causa de los vientos que alcanzan los 161 km/h, que provocan gigantescas tormentas de polvo. Marte tiene dos satélites (Fobos y Deimos), posiblemente asteroides capturados en su órbita. El hemisferio sur del planeta es una superficie antigua y estable con numerosos cráteres. Por el contrario, el hemisferio norte está formado por vastos ríos de lava y gigantescos volcanes, los más grandes del Sistema Solar. Un enorme valle de dislocación, denominado Valles Marineris, es lo bastante grande como para contener las Montañas Rocosas (América del Norte, en la Tierra). Miles de canales bifurcados atraviesan las llanuras que se concentran cerca del ecuador. Estos canales se asemejan a las redes fluviales que se encuentran en la Tierra, y posiblemente se formaron cuando las condiciones de Marte eran muy diferentes de las actuales. Marte es, después de la Tierra, el planeta del sistema solar con condiciones más propicias para la vida. A pesar de considerarse muy improbable la presencia de vida macroscópica en Marte, numerosos científicos estiman la posibilidad de la presencia de microorganismos en la superficie del planeta.

 

Quinto planeta desde el Sol, Júpiter es el planeta más grande del Sistema Solar. Su tamaño duplica con creces a todos los demás planetas combinados. Rodeado de 16 satélites de dimensiones planetarias, Júpiter se asemeja a un sistema solar en miniatura. Al igual que una estrella, está compuesto en su mayor parte de gases y genera su propio calor. Los científicos sostienen la teoría de que si Júpiter tuviese de 70 a 100 veces más materia, sería una estrella. La atmósfera de Júpiter o joviana está compuesta de franjas de gases en movimiento. La dominante Gran Mancha Roja, cuyo tamaño equivale a tres veces el diámetro de la Tierra, es un huracán gigante, que emerge a unos 8 km por encima de la capa de nubes circundante. Su rápida rotación (una vez cada casi 10 horas) hace que el día joviano sea el más corto de todos los planetas, y ayuda a mantener su fuerte campo magnético, miles de veces más potente que el terrestre. La noche de Júpiter está muy lejos de ser oscura: el cielo está iluminado por las numerosas lunas, por la tenue aurora provocada por el campo magnético y por los destellos de gigantescos relámpagos.

 

El planeta Saturno es el sexto de los principales planetas según el orden creciente de sus distancias al Sol. Saturno tiene como mínimo 24 satélites, y algunos de ellos muestran evidencias de este tipo de colisiones. Una de las particularidades de Saturno reside en el vasto sistema de anillos que lo rodea. Según algunas hipótesis los anillos pueden ser el producto de desprendimientos de uno o varios satélites mayores, otros investigadores hablan de residuos del propio planeta, pero parece que las dos hipótesis pueden combinarse. La densidad de Saturno es tan baja que este gigantesco planeta podría flotar en el agua, un indicio de que su compuesto principal son los gases de hidrógeno y helio. Saturno genera su propio calor, posiblemente porque los gases se descomponen en su interior, de manera similar a lo que ocurre entre el aceite y el vinagre. Esta separación permite que los gases transformen parte de su movimiento, o energía cinética, en energía térmica. Saturno tiene un potente campo magnético cuyos polos coinciden con sus polos geográficos.

 

El planeta Urano es el séptimo desde el Sol. Se halla en el límite de la observación a simple vista. Su característica más destacada es su inclinación sobre uno de sus lados, con uno de sus polos orientado hacia el Sol. Contrariamente a los otros planetas, Urano gira sobre sí mismo alrededor de un eje situado prácticamente en el plano de su órbita. Las nubes de vapor de agua y las partículas rocosas que lo rodean parecen ser los restos de un cuerpo que chocó contra éste. Más tarde, estos restos se asentaron para conformar los 21 satélites y 9 delgados anillos que circundan el planeta. Otra teoría sostiene que los anillos se formaron a partir de los restos de uno de los satélites de Urano destruido por pequeños meteoros. Los anillos de Urano, contrariamente a los de Saturno, son particularmente oscuros. Al igual que Neptuno, la mayor parte de Urano es un océano de agua saturada de amoníaco y metano, que cubre un núcleo rocoso. Su atmósfera de hidrógeno y helio contiene metano, que confiere al planeta su característico color verde azulado.

 

El planeta Neptuno, descubierto en 1846, es el octavo desde el Sol. Con sus monstruosas tormentas que soplan con una fuerza equivalente a la de varios huracanes, casi suficiente para romper la barrera del sonido, Neptuno es el planeta más ventoso del Sistema Solar. Uno de los grandes misterios es cuál es la fuerza motriz de estos feroces vientos. Con un tamaño cuatro veces superior al de la Tierra, y ligeramente más pequeño que Urano, es probable que Neptuno no tenga límites definidos entre sus capas. Cuenta con un pequeño núcleo de roca fundida rodeado de un océano mezclado con material rocoso y lodo. La capa superior del océano se transforma gradualmente en una atmósfera compuesta de hidrógeno y helio. Una pequeña cantidad de metano confiere a Neptuno su color verde azulado. Se pueden ver desde la Tierra dos de sus ocho satélites: Tritón y Nereida.

 

El planeta Plutón, identificado en 1930, es el noveno de los principales planetas del Sistema Solar según el orden creciente de sus distancias al Sol, aunque a veces su órbita elíptica puede situarlo más cerca de éste que Neptuno. De tamaño minúsculo (Mercurio, el siguiente en tamaño, es 25 veces mayor), Plutón se asemeja más a un asteroide compuesto de una mezcla de roca y hielo, amoníaco y metano. Plutón y su único satélite actúan en realidad como un planeta doble. Este satélite, llamado Caronte, es la mitad de grande que Plutón y probablemente aparezca en el cielo del planeta con un tamaño seis veces mayor que el de la Luna. Los dos cuerpos giran alrededor de un punto de equilibrio situado entre ambos. Incluso comparten la delgada atmósfera de nitrógeno y metano de Plutón.

 

El Sol | Mercurio | Venus | Tierra | Marte | Jupiter | Saturno | Urano | Neptuno | Plutón

 

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